cultura
Muere a los 87 años Eduardo López Pascual, maestro, poeta e impulsor cultural de Cieza
El escritor y docente Eduardo López Pascual murió este viernes a los 87 años. Nacido en Baza en 1939 y criado en Cieza, fue maestro y profesor del IES Diego Tortosa, publicó más de una veintena de libros, fundó la
**Eduardo López Pascual**, maestro, escritor y uno de los nombres más reconocibles de la vida cultural de **Cieza** durante las últimas décadas, falleció este **viernes 6 de noviembre** a los **87 años**. Nacido en **Baza (Granada)** en 1939, llegó a Cieza siendo niño y allí creció, estudió y desarrolló casi toda su trayectoria profesional, literaria y asociativa.
Su muerte cierra una biografía muy ligada a la ciudad: aulas, libros, premios de poesía, columnas de prensa, asociaciones juveniles, espeleología y reivindicaciones vecinales. Esa mezcla de actividades le convirtió en una figura conocida por varias generaciones de ciezanos, también por sus posiciones ideológicas, que nunca ocultó.
Maestro y profesor en Cieza
López Pascual ejerció como **maestro en varios colegios** de la localidad y como profesor del **IES Diego Tortosa**. Durante décadas compaginó la docencia con una vocación literaria que orientó sobre todo hacia la **poesía y el teatro**, aunque también escribió prosa.
Publicó **más de una veintena de libros**. Entre sus títulos figuran *Canto por un hombre español*, editado por Tarfe en Oviedo; *Federico al revés*, una obra teatral publicada en Estados Unidos; *La mujer del Código*; *Una tarde en casa de los García* y *Conversaciones con Miguel Hernández*. Fue además colaborador habitual de periódicos locales y regionales, donde firmaba columnas de opinión.
Su influencia alcanzó a autores más jóvenes de la comarca. El poeta y novelista ciezano Antonio Ortega lo citó en 2020 como uno de sus maestros y como alguien que animaba a otros a dedicarse a la escritura.
Pueblo y Arte y los premios de poesía
Su faceta de promotor cultural tuvo dos proyectos destacados: la fundación de la **Asociación Pueblo y Arte** y la creación de los **Premios Internacionales de Poesía Luys Santa Marina**, una convocatoria que llevó el nombre de Cieza a círculos literarios de fuera de la Región. Sus aportaciones a la vida cultural local fueron reconocidas en vida con un **homenaje celebrado en Cieza en junio de 2018**.
El escritor tampoco escondió su adscripción falangista, presente en parte de su obra, con títulos como *La tristeza del falangista* o *José Antonio, uno como nosotros*. Fue cofundador del **Círculo de Escritores Falangistas**, que presidió el novelista Rafael García Serrano, y miembro de la **Unión Nacional de Escritores Españoles**. Durante décadas fue la referencia de esa corriente en la localidad.
De la Cueva del Puerto a la plataforma por el hospital
Su biografía incluye episodios menos conocidos fuera de Cieza. Fue uno de los fundadores de la **Organización Juvenil Española (OJE)** en la ciudad, con la que organizó actividades formativas, culturales y, sobre todo, de contacto con la naturaleza. De ese ambiente salió su participación en las **primeras exploraciones de la Cueva del Puerto de Calasparra, en 1968**, cuando aquella cavidad, hoy una de las más importantes del sureste español, empezaba a atraer a los aficionados a la espeleología.
Ya en los años 90 se implicó en una causa vecinal que sigue muy presente en la comarca: fue uno de los fundadores de la **Plataforma Hospital de Cieza**, el colectivo que reclamó la construcción del actual centro hospitalario de la ciudad, hoy el Hospital de la Vega Lorenzo Guirao, que da servicio a Cieza y a los municipios de la Vega Alta.
Una figura de la memoria local
La muerte de López Pascual llega en un momento en que Cieza trabaja en recuperar y ordenar su memoria reciente: el Ayuntamiento acaba de iniciar los trámites para nombrar nuevos cronistas oficiales, una figura dedicada precisamente a documentar la historia de la localidad y de sus protagonistas.
Su trayectoria forma parte del tejido asociativo de Cieza, construido durante décadas por colectivos culturales, juveniles y vecinales. En su caso, la docencia, la poesía y la participación en causas locales fueron de la mano durante más de medio siglo.