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El Acebuche de Ríos, la Acedera y La Contraparada buscan apoyo para optar a premios nacionales

El Acebuche de Ríos, en Abarán, aspira a Árbol del Año 2027. Olea Integra también impulsa candidaturas para la Acedera de Moratalla y La Contraparada de Murcia y busca apoyos antes del 20 de octubre.

El enorme y anciano Acebuche del Ríos, situado junto a la Cañada Real de los Cabañiles en

El **Acebuche de Ríos**, en Abarán, puede llegar al certamen **Árbol y Bosque del Año 2027** junto a otros dos espacios naturales de la **Región de Murcia**. La asociación **Olea Integra** ha iniciado una campaña para reunir respaldos y presentar, **antes del 20 de octubre**, las candidaturas del árbol abaranero, la Acedera de la Cueva del Agua de Moratalla y La Contraparada de Murcia. La propuesta abre una oportunidad de visibilidad para un patrimonio que también forma parte de la conversación pública sobre el arbolado de Archena, aunque se trata de iniciativas diferentes.

La campaña se encuentra en una **fase de búsqueda de apoyos**, no de votación ni de concesión de premios.

Olea Integra quiere implicar a administraciones, colectivos sociales, colegios profesionales y entidades vinculadas al territorio antes de formalizar las propuestas. Para quienes quieran seguir la iniciativa, la fecha inmediata es, por tanto, el **20 de octubre**: ese es el límite indicado para presentar las candidaturas, no el día en que se conocerán los ganadores.

El Acebuche de Ríos, candidato a Árbol del Año

La candidatura de **Árbol del Año 2027** corresponde al Acebuche de Ríos, situado junto a la histórica **Cañada Real de los Cabañiles**, en Abarán. El ejemplar está protegido como **Árbol Monumental de la Región de Murcia**. Esa condición sitúa su valor más allá del concurso: se trata de un árbol singular cuya conservación ya cuenta con reconocimiento regional y cuya historia está ligada a los caminos que atravesaron este territorio.

Una estimación realizada antes de 1995 le atribuyó **unos 1.500 años**, según la documentación de la candidatura recogida por la fuente. La cifra debe leerse como una estimación de antigüedad, no como una fecha exacta de nacimiento. El acebuche creció junto a una antigua vía que comunicaba **Carthago Nova con Complutum** en época romana y cerca de rutas ganaderas del sureste peninsular. Su emplazamiento ayuda a explicar por qué la propuesta destaca tanto el árbol como la memoria del lugar donde ha sobrevivido.

Al ejemplar también se le asocia una tradición oral recogida por **José Morcillo**, nieto de **El Tarta**, propietario de la antigua Venta Nazaré. Según ese relato, **Alfonso XII** habría pasado unos días en la zona mientras intentaba recuperarse de problemas de salud, en un tiempo en que al olivo silvestre se le atribuían propiedades curativas. Es una historia transmitida en torno al árbol, no un episodio histórico acreditado por la candidatura; su interés reside en mostrar el lugar que el acebuche ocupa en la memoria local.

Tres enclaves y distintas categorías del certamen

Las otras dos propuestas amplían el alcance de la campaña. **La Acedera de la Cueva del Agua**, en Moratalla, figura entre los enclaves escogidos por Olea Integra; la información gráfica de la candidatura muestra uno de sus arces monumentales. **La Contraparada**, en Murcia, opta a la categoría de **Bosque Urbano del Año 2027** con la pinada situada junto a ese paraje. No son tres árboles compitiendo por un único título: las candidaturas ponen el foco en espacios de características distintas.

El concurso está promovido por **Bosques Sin Fronteras** y presta atención a la historia de los árboles y bosques, su arraigo social y la relación que mantienen con las comunidades próximas.

Ese criterio explica que Olea Integra busque el respaldo de entidades y vecinos, además de destacar las cualidades naturales de los enclaves. En el caso del acebuche, la protección monumental, la antigüedad estimada y los relatos asociados ofrecen elementos concretos para defender su candidatura.

La iniciativa pretende reforzar el conocimiento y la conservación de estos lugares mediante un escaparate nacional, pero **la presentación aún no equivale a su selección ni a un premio**.

En Abarán, el proceso vuelve a poner ante el público un patrimonio distinto de otros recorridos vinculados al paisaje del municipio, como la Ruta de las Norias. También se suma al interés por reconocer los paisajes y su historia que aparece en la propuesta sobre el Valle de Ricote y la Unesco, sin que ambas actuaciones formen parte de un mismo procedimiento.