cultura

Molina de Segura vibra con el B-Side Festival 2026 en dos noches de música

Molina de Segura cerró el B-Side Festival 2026 con una edición de dos jornadas, los días 4 y 5 de septiembre, que combinó conciertos gratuitos en la Plaza de España, actividad gastronómica y el gran sábado musical en el

Escenario y público del B-Side Festival 2026 en Molina de Segura

Molina de Segura volvió a vivir este fin de semana uno de esos momentos que explican por qué el B-Side Festival no es solo un cartel de conciertos, sino una cita reconocible dentro del calendario cultural de la ciudad. La edición de 2026 se desarrolló los días 4 y 5 de septiembre con dos ambientes complementarios: una primera noche abierta en la Plaza de España y una segunda jornada concentrada en el recinto REMO, donde el festival desplegó su formato más multitudinario.

La imagen que deja el B-Side es la de una ciudad que se mueve alrededor de la música. Durante dos días, el público tuvo conciertos, actividad en la calle, hostelería, desplazamientos organizados y una programación pensada para conectar la vida local con una propuesta musical de alcance regional. No fue una cita aislada dentro del verano: la llegada de público al REMO ya había llevado al Ayuntamiento a preparar aparcamientos disuasorios junto al recinto, una medida orientada a ordenar el acceso en una noche de alta afluencia.

Viernes abierto en la Plaza de España

La primera jornada, el viernes 4 de septiembre, mantuvo uno de los rasgos más populares del festival: los conciertos gratuitos en la Plaza de España. En ese arranque estaban anunciados Sidonie, No los Ángeles, Serial Killerz y el ganador del Concurso de Bandas, además de la sesión Baby B-Side con Yo soy Ratón, una propuesta que refuerza la idea de festival como experiencia de ciudad y no únicamente como recinto cerrado.

instagram Publicación del B-Side Festival sobre la edición vivida en Molina de Segura.

El valor de esa primera noche está precisamente en su capacidad para abrir el festival al centro urbano. La Plaza de España funciona como escaparate para vecinos, visitantes y comercios, y permite que el B-Side se note en Molina antes incluso de llegar al gran día del REMO. Esa convivencia entre música, calle y vida local es una de las claves que han consolidado la marca del festival a lo largo de sus 21 ediciones.

El sábado del REMO

El sábado 5 de septiembre llegó el turno del recinto REMO, el espacio reservado para el cartel principal. La organización había situado allí a Love of Lesbian, Rigoberta Bandini, Crystal Fighters, Sexy Zebras, Niña Polaca, Alcalá Norte y Xavibo, una combinación que mantuvo el ADN indie del B-Side y, al mismo tiempo, abrió la programación a otros sonidos y públicos. El resultado fue una noche diseñada para funcionar como gran encuentro musical de cierre de semana.

Actuación difundida por el B-Side Festival dentro de los materiales visuales de su edición de 2026.
Actuación difundida por el B-Side Festival dentro de los materiales visuales de su edición de 2026.

La presencia de artistas con trayectoria nacional convive con una apuesta por formatos más próximos. La propia estructura del festival reserva espacio para nuevas bandas y para una escena que busca escenarios donde hacerse visible. En una ciudad con una agenda cultural que también se mueve en salas, museos y talleres, como se ha visto estos días con la retrospectiva del MUDEM, el B-Side aporta una pieza distinta: música en directo, público joven y una noche que transforma el entorno del REMO.

Música, tapas y ciudad

La jornada del sábado no se redujo a los conciertos nocturnos. La ruta gastronómica B-Side Tapas incorporó actuaciones diurnas con bandas de la Región de Murcia como Duerme Amberes, Kamer Twee, Sao, Staring, Vuelve Abril y Well Well, una forma de llevar el festival también a bares, terrazas y espacios de encuentro. Para Molina, esa extensión diurna es importante porque reparte movimiento por la ciudad y convierte el festival en una experiencia más amplia que la entrada al recinto.

Imagen de una actuación del B-Side Festival 2026 aportada a la cobertura editorial de AS Noticias.
Imagen de una actuación del B-Side Festival 2026 aportada a la cobertura editorial de AS Noticias.

También fue relevante la planificación de movilidad. La organización ofreció tickets de bus lanzadera desde Murcia y desde Molina de Segura para facilitar la llegada y el regreso, una opción especialmente útil en eventos nocturnos con mucha concentración de asistentes. El mensaje práctico es claro: disfrutar del festival y volver con seguridad forma parte de la experiencia, igual que la música y el ambiente.

Una cita que ya es identidad cultural

El B-Side llega a esta edición como una cita madura. Hablar de una 21ª edición significa hablar de continuidad, de público que repite, de generaciones que han incorporado el festival a su forma de vivir septiembre y de una ciudad que ha aprendido a reconocerse también en eventos culturales de gran formato. Molina de Segura no fue un simple escenario prestado: fue el territorio que dio sentido al recorrido entre la Plaza de España, la hostelería y el REMO.

instagram Imágenes publicadas sobre el ambiente del festival y sus actuaciones.

El cierre de esta edición deja una lectura positiva para la ciudad: el B-Side mantiene capacidad de convocatoria, conserva una identidad propia y sigue aportando actividad a Molina en plena transición hacia septiembre. En paralelo, la programación cultural local continúa con otras propuestas, desde cursos y talleres hasta exposiciones, como parte de una agenda que no termina con el festival sino que lo integra dentro de una temporada más amplia.

Para el público, quedan las canciones, las imágenes del escenario y la sensación de haber participado en una cita compartida. Para Molina de Segura, queda algo más profundo: la confirmación de que un festival sostenido durante más de dos décadas puede ser también una forma de contar ciudad, de activar espacios y de convertir una noche de música en memoria colectiva.