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Fripozo supera los 216 millones y refuerza a Las Torres como polo alimentario
Fripozo cerró 2025 con 216 millones de euros de facturación, un 10% más, y consolida desde Las Torres de Cotillas una posición relevante dentro de la industria alimentaria murciana y del canal de distribución moderna.
Fripozo vuelve a colocar a Las Torres de Cotillas en una conversación económica que va más allá del lineal del supermercado. La compañía, integrada en el Grupo Fuertes y especializada en alimentos ultracongelados, cerró 2025 con 216 millones de euros de facturación, un 10% más que el año anterior. Para un municipio que también busca conectar jóvenes, formación y empleo, el dato se cruza con una pregunta clara: qué peso tiene la industria alimentaria en el futuro laboral de la zona, igual que ya ocurre con otras iniciativas de formación y oportunidades en Las Torres.
El crecimiento no habla solo de una marca que aparece en congeladores. Habla de una empresa con sede en Las Torres de Cotillas, de producción, logística, innovación de producto, perfiles técnicos y presencia nacional en cadenas de distribución.
216 millones y un crecimiento de doble dígito
La cifra principal es potente: 216 millones de euros en ventas en 2025 y un crecimiento del 10%. En una industria tan competitiva como la alimentación preparada, ese salto indica que Fripozo ha conseguido sostener demanda en un mercado donde el consumidor busca rapidez, precio, variedad y productos cada vez más adaptados a nuevos hábitos.
Según los datos publicados, la compañía opera en platos preparados, pescados, mariscos, carnes y verduras, con presencia en cadenas como Carrefour, Ahorramas, Alcampo o Dia. El canal de distribución moderna aparece como uno de los motores, con un crecimiento de facturación del 15% respecto a 2024.
Por qué importa que la sede esté en Las Torres
El matiz local no es decorativo. Cuando una empresa de este tamaño tiene sede en un municipio de la Vega Media, la noticia se lee también en clave de territorio: empleo directo, proveedores, transporte, mantenimiento, administración, calidad, comunicación, compras, tecnología y servicios auxiliares.
Esa estructura productiva importa en un momento en el que la Región de Murcia está reforzando la Formación Profesional y las prácticas remuneradas. Para empresas alimentarias, los perfiles técnicos no son un detalle: son parte de la capacidad de crecer sin perder control de calidad ni eficiencia industrial.
Supermercados, platos preparados y cambio de consumo
Fripozo se mueve en un mercado que ha cambiado mucho. Las familias compran más soluciones listas para cocinar o calentar, los supermercados compiten por surtidos rápidos y las marcas de congelado intentan dejar de ser una compra de emergencia para convertirse en una opción habitual.
En ese terreno, la compañía juega con una ventaja clara: escala industrial, marca reconocible y producción situada en una región con fuerte cultura agroalimentaria. El reto está en crecer sin diluir identidad, mejorar formatos, responder a precios ajustados y mantener presencia en los grandes distribuidores.
Lo que queda por mirar en 2026
La compañía prevé mantener la senda positiva y crecer alrededor de un 9% en 2026. Si esa previsión se cumple, Fripozo consolidará una idea importante para Las Torres: el municipio no es periferia económica de Murcia, sino parte activa de la potencia alimentaria regional. Ese relato convive con otras actuaciones locales, desde la renovación de espacios públicos hasta la necesidad de generar empleo estable y especializado cerca de casa.
La lectura final es sencilla: cuando una empresa local vende más, no solo crece una cuenta de resultados. También crece la responsabilidad de explicar qué empleo genera, qué perfiles necesita y cómo puede conectarse mejor con el tejido educativo y empresarial de su entorno.