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La guerra en Irán dispara el coste de llevar fruta murciana al Golfo: contenedores de hasta 12.000 euros y un 20% menos de ventas
La pérdida de regularidad de las rutas por Ormuz y el colapso de puertos saudíes frenan los envíos de fruta y hortalizas murcianas a la Península Arábiga. Hortiberia vende un 20% menos en la zona y paga hasta 12.000
La guerra en Irán está frenando la salida de fruta y hortalizas de la Región de Murcia hacia la **Península Arábiga**. La pérdida de regularidad en las rutas marítimas, la congestión de los puertos saudíes y el encarecimiento de los fletes han cortado un flujo comercial que venía creciendo, mientras las ventas de productos premium a **China**, que entran por **Hong Kong** en avión, se mantienen estables una década después de abrirse ese mercado.
La muestra de la excepcionalidad es el avión completo que despega este lunes desde Madrid rumbo a **Kuwait** con mandarinas, caquis, cebollas y brócoli facturados por el **Grupo Hortofrutícola Hortiberia**. Es el tercer vuelo de este tipo en lo que va de año, una solución poco habitual que hoy sustituye a parte de los envíos por barco.
Un 20% menos de ventas y contenedores que triplican su precio
Hortiberia, que integra a **Agromark, Cricket, Olé Fruit y San Cayetano** y lleva quince años vendiendo naranja, mandarina y caqui a los países árabes, calcula que este ejercicio está un **20% por debajo** de sus cifras habituales en la zona. Su consejero delegado, **José María Morote**, sitúa el encarecimiento de la logística en torno al 50% y describe saltos mucho mayores en el coste del transporte: un contenedor hacia el Golfo que antes costaba entre 3.000 y 4.000 euros con todos los gastos ronda ahora los **10.000 o 12.000 euros**.
A ese sobrecoste se suman otros problemas. El grupo no puede cerrar programas con **Dubái** o **Catar** porque los barcos no tienen garantizado el paso regular por el **estrecho de Ormuz**, y las rutas alternativas bordeando Sudáfrica son caras y lentas. Un trayecto a Dubái que no debería superar los 22 días se ha convertido en una incógnita. En Arabia Saudí, los puertos colapsados obligan a redistribuir la mercancía por carretera en recorridos que pueden sumar 4.000 kilómetros, un inconveniente serio para productos frescos y perecederos.
China, un nicho pequeño pero estable
La situación es distinta para las empresas de **Apoexpa**, la asociación en la que se integran **Moyca, El Ciruelo y Frutas Esther**, esta última con sede en **Abarán**. Mantienen un envío semanal por avión a Hong Kong, la puerta de entrada al mercado chino, con unas **3.000 toneladas al año** de platerinas y uva de mesa premium. La facturación de este flujo oscila entre **10 y 12 millones de euros** anuales.
Del almacén murciano al distribuidor chino pasan 72 horas. La alternativa marítima ya no compite: un barco tarda ahora unos 45 días hasta Hong Kong rodeando África, el doble que antes. Como Hong Kong no exige protocolo de frío, la fruta puede recolectarse, cargarse y enviarse de inmediato, sin pasar un mes en cámara. En destino, esa fruta de avión puede venderse a unos 14 euros el kilo.
El presidente de Apoexpa, **Joaquín Gómez**, define el mercado asiático como muy estabilizado: los envíos no son grandes, pero sí continuos, y aportan prestigio a la fruta murciana en la gama delicatessen. Advierte, eso sí, de la competencia de Chile, Australia, Sudáfrica y de la propia China, que se está convirtiendo en una gran productora.
Lo que se juega la Vega
Estos destinos lejanos mueven volúmenes modestos frente a las ventas a Europa, pero forman parte de los más de **1.000 millones de euros** en alimentos que la Región exportó el año pasado a países asiáticos, una cifra dominada por cárnicos, conservas, zumos y otros elaborados y que, según las últimas cifras, ha empezado a descender por los conflictos geopolíticos y la incertidumbre comercial.
Para las comarcas frutícolas del Segura, donde cooperativas y empresas trabajan ya en nuevas variedades y formatos para la próxima campaña, la evolución de las rutas por Oriente Medio será un factor más a vigilar, junto a la investigación en fruta adaptada al clima que buscan los exportadores para diferenciarse.