cultura
La capilla evangélica de Archena cumple 47 años con una historia que comenzó en 1924
La Iglesia Evangélica de Archena conmemora el aniversario de su capilla inaugurada en 1979, heredera de una comunidad que comenzó a reunirse en hogares hace más de cien años.
En una pared de la capilla de la **Iglesia Evangélica de Archena**, en la calle Calvario, un cartel recuerda una fecha precisa: septiembre de **1979**. Aquel mes se inauguró el templo que desde entonces acoge a la congregación. En 2026 se cumplen **47 años** de aquella apertura, pero la historia de esta comunidad local se remonta mucho más atrás, hasta los primeros encuentros evangélicos de la década de 1920.
La efeméride no es solo religiosa. También forma parte de la memoria social de Archena: una historia de familias, casas abiertas, ayuda a niños durante la guerra, dificultades en la posguerra y una presencia que se extendió por distintos municipios de la Región. El relato conservado por la congregación dibuja una comunidad pequeña en sus comienzos, pero persistente durante más de un siglo.
Del Otro Lao a una comunidad organizada
La historia que conserva la iglesia sitúa los primeros contactos con el Evangelio hacia **1920**, en una familia del barrio del Otro Lao. José García Díaz, conocido como José el Capataz, fue bautizado en Cartagena en agosto de **1924** y aparece como el primer creyente evangélico de Archena. Las reuniones iniciales se celebraron en viviendas y en una casilla de peones camineros junto a la carretera Madrid-Murcia.
En los años siguientes, la comunidad utilizó distintos espacios. Hubo reuniones en una vivienda de la Avenida de los Mártires y, alrededor de 1930, en un local de la calle San Juan. La falta de recursos no impidió que la congregación creciera: incluso llegaron a celebrarse bautismos en una bañera, un detalle que resume la precariedad y la determinación de aquella primera etapa.
Guerra, ayuda y posguerra
La década de 1930 marcó uno de los capítulos más complejos. Juan y Betty Aerni, misioneros suizos vinculados a la comunidad, desarrollaron trabajo con niños y, durante la Guerra Civil, participaron en la distribución de alimentos como leche en polvo, azúcar y harina para cientos de menores. El archivo histórico de la iglesia recuerda aquella ayuda como una respuesta práctica a la escasez que vivían muchas familias.
La posguerra trajo vigilancia, interrogatorios y cierres temporales de los lugares de culto. Aun así, las reuniones continuaron en hogares y después en la antigua casa-capilla de la calle Calvario. La historia local tiene muchas capas, como también muestran iniciativas para recuperar el patrimonio de Archena y mirar de nuevo a los paisajes de 1889.
El templo de 1979
La casa-capilla dejó de responder a las necesidades de una congregación que ya había crecido. La construcción de un nuevo edificio se levantó con trabajo directo de sus miembros y apoyo de otras iglesias. Según la memoria de la comunidad, hasta la víspera de la inauguración se estaban colocando bancos recién barnizados. El **22 de septiembre de 1979** abrió sus puertas el templo de la calle Calvario.
El aniversario de la capilla llega dos años después de que la iglesia celebrara públicamente su centenario, ligado al primer bautismo de 1924. La fotografía de aquella conmemoración reúne a varias generaciones ante los símbolos de 1924 y 2024, una imagen que condensa la continuidad de una comunidad familiar y local.
Una presencia que sigue activa
Hoy la Iglesia Evangélica de Archena se reúne en **C/ Calvario, 12**. Su encuentro principal es los domingos a las **11:00**, con adoración, oración, Cena del Señor y predicación; durante la mañana hay también Escuela Dominical. Los jueves a las **21:00** celebra una reunión de oración, y la programación de jóvenes se retoma en septiembre.
La iglesia también conserva una memoria de extensión regional: desde Archena se impulsaron durante décadas reuniones y comunidades en lugares como Ulea, Cieza, Molina de Segura, Ceutí, Lorquí o Las Torres de Cotillas. Ese recorrido conecta con otros esfuerzos por guardar la memoria vecinal del Valle de Ricote y la Vega Media.
Cuarenta y siete años después de abrir su capilla actual, la congregación mantiene una presencia discreta pero continuada en el casco urbano de Archena. Su historia incorpora al relato del municipio una tradición cristiana distinta, con nombres, espacios y experiencias que también forman parte de la memoria colectiva local.