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La investigación de una planeadora destapa una red de petaqueo en la costa de Murcia

La investigación sobre una planeadora vinculada al choque contra una patrullera apunta a varios episodios de petaqueo, apoyo a pateras y otros delitos en el litoral murciano.

Planeadora investigada por presunto petaqueo y por el abordaje a una patrullera de la Guar

La investigación sobre el <strong>petaqueo en la costa de Murcia</strong> ha situado bajo el foco una planeadora presuntamente relacionada con varios repostajes clandestinos, apoyo a pateras y el violento abordaje a una patrullera de la Guardia Civil frente a Cabo Cope. Dos hombres permanecen en prisión provisional por este último episodio, ocurrido el 2 de septiembre, en el que resultaron heridos tres agentes del Servicio Marítimo. Las diligencias describen una actividad sostenida durante el verano en distintos puntos del litoral regional.

Una embarcación ligada a varios episodios

La documentación policial conocida en el marco de la operación atribuye a los investigados una secuencia de hechos que se inicia, al menos, el 13 de julio en la playa de El Portús, en Cartagena. Aquella tarde, una lancha neumática de unos diez metros de eslora llegó a la orilla con un cargamento de entre 25 y 35 garrafas de combustible. Varios ocupantes, con el rostro cubierto, descargaron parte del material en la arena antes de abandonar la zona a gran velocidad.

Las imágenes tomadas por personas que estaban en la playa habrían sido una de las piezas empleadas para identificar la embarcación. Según las pesquisas, la lancha se desplazó después hacia el entorno de Águilas y Mazarrón, donde se había dejado previamente un turismo sustraído. Este caso no se analiza como una acción aislada, sino como parte de una operativa organizada que aprovechaba calas, acantilados y zonas de difícil acceso.

Repostajes a plena luz del día y combustible fondeado

El 21 de agosto, un helicóptero de la Guardia Civil detectó frente a los acantilados de Cabo Cope dos embarcaciones amarradas entre sí: una patera taxi y la planeadora que ya había sido observada en El Portús. Los investigadores sostienen que los tripulantes realizaron un trasvase de hasta medio centenar de garrafas de gasolina. Las grabaciones aéreas permitieron apreciar las características de las naves y los medios que llevaban a bordo para permanecer varios días en el mar.

Una semana después, el 28 de agosto, un usuario de una moto de agua alertó al 112 tras observar otra maniobra junto a El Arco de Cabo Tiñoso. El testigo vio dos semirrígidas de gran tamaño realizando un supuesto repostaje clandestino a escasa distancia de la costa. La investigación apunta a que parte del combustible podía ser fondeado por la noche en lugares poco visibles y recogido más tarde, una fórmula que reduce la exposición de las embarcaciones durante las operaciones.

El abordaje frente a Cabo Cope

La actuación culminó el 2 de septiembre con la localización de la embarcación frente a Cabo Cope. De acuerdo con el atestado, la patrullera oficial se aproximó con señales acústicas y luminosas, pero la planeadora inició una huida. Durante la maniobra, sus ocupantes habrían arrojado garrafas al agua para aligerar peso y ganar velocidad.

Siempre según la versión recogida en las diligencias, la embarcación de alta velocidad realizó después un giro y aceleró en dirección a la patrullera del Servicio Marítimo. El impacto dejó heridos a tres guardias civiles. Uno de los agentes efectuó dos disparos al considerar inminente el choque, según consta en la documentación analizada. Los dos patrones fueron detenidos y posteriormente enviados a prisión provisional mientras continúa la investigación judicial.

Una investigación abierta sobre la costa regional

Además del presunto petaqueo, las diligencias relacionan al grupo con tráfico de personas y con el robo a un hombre que navegaba en kayak.

La Guardia Civil considera que los arrestados podrían integrarse en una estructura estable, con conocimiento de puntos concretos de la costa y capacidad para emplear sistemas de navegación y comunicación avanzados, como GPS, radar y conexión por satélite.

El caso vuelve a poner de relieve la presión que soporta el litoral murciano ante la actividad de embarcaciones de alta velocidad. La investigación sigue abierta para determinar el alcance completo de la red, la posible participación de más personas y la relación entre los distintos episodios detectados durante el verano. Mientras no exista una resolución firme, los hechos y las responsabilidades individuales mantienen carácter presunto.