cultura
La pólvora marca la noche grande de Ojós en el día de San Agustín
Ojós vivió su día grande de San Agustín con la procesión nocturna de sus patronos y la tradicional Cohetada como uno de los momentos más intensos de las Fiestas Patronales.
La pólvora volvió a colocarse en el centro de las Fiestas Patronales de Ojós durante la noche grande de San Agustín. El municipio del Valle de Ricote vivió entre el viernes 28 y la madrugada del sábado 29 de agosto una de sus citas más esperadas, con la Gran Cohetada como imagen principal de una jornada marcada por la procesión, el fervor popular y el cierre festivo alrededor de sus patronos.
Una madrugada marcada por la pólvora
El momento de mayor intensidad llegó con la tradicional Cohetada, la quema masiva de cohetes que acompaña a la celebración patronal y que volvió a iluminar el cielo de Ojós durante la madrugada. En torno a las 3:00 horas, la pólvora tomó protagonismo en una escena muy ligada a la identidad festiva del pueblo: ruido, luz, humo y vecinos reunidos para cerrar el día grande.
La Cohetada no funciona en Ojós como un simple espectáculo pirotécnico. Para buena parte del municipio es una forma de expresar devoción y pertenencia, una tradición que se vive cada año como uno de los momentos más reconocibles de las fiestas en honor a San Agustín y a la Santísima Virgen de la Cabeza.
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Procesión y presencia institucional
La noche estuvo precedida por la solemne y ferviente procesión con las imágenes de San Agustín y la Santísima Virgen de la Cabeza por las calles de Ojós. El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Murcia, Rebeca Pérez, invitada por el Ayuntamiento de Ojós y elegida pregonera oficial de las Fiestas Patronales de 2026 por sus vínculos familiares con el municipio.
El 28 de agosto es el día grande de Ojós y también jornada festiva local dedicada a su patrón. Las celebraciones, que habitualmente se desarrollan a finales de agosto, entre el 25 y el 31, concentran en esta fecha buena parte de su carga simbólica: misa, procesión, convivencia vecinal y pólvora como lenguaje festivo propio del pueblo.
La Cohetada casi llega a los tribunales
La edición de este año llegó con tensión previa. PACMA solicitó la suspensión cautelar urgente de la Cohetada de Ojós, al advertir de posibles riesgos de incendio forestal por el calor del verano y del impacto sonoro y ambiental sobre la fauna del río Segura y del Valle de Ricote. La autorización contemplaba que el acto debía cancelarse si el nivel de riesgo de incendio en la Región de Murcia era alto o extremo en el momento de su celebración.
Finalmente, la noche siguió adelante dentro del dispositivo previsto. La polémica no borró el carácter central de la celebración, pero sí volvió a colocar sobre la mesa la tensión entre una tradición muy arraigada y las nuevas exigencias ambientales y de seguridad que rodean a los actos pirotécnicos masivos.
Una imagen de identidad para Ojós
La noche grande dejó una estampa muy reconocible en el corazón del Valle de Ricote: las calles llenas, las imágenes de los patronos, el ambiente de fiesta y la pólvora iluminando el cierre de una jornada que Ojós vive como parte esencial de su calendario popular.
Más allá de la discusión que pueda acompañar a la Cohetada, el municipio volvió a celebrar a San Agustín con una mezcla de devoción, tradición y orgullo local. La pólvora fue, una vez más, el símbolo visual y sonoro de una fiesta que sigue ocupando un lugar central en la memoria colectiva de Ojós.