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La sismicidad en la Región suma más de 6.100 terremotos localizados desde 1900

La Región de Murcia acumula 6.140 seísmos localizados desde 1900 y más de 260 en 2026 hasta agosto. La mayoría son superficiales, leves y sin daños.

Mapa e información visual sobre la distribución de terremotos registrados en la Región de

La <a href="https://asnoticias.es/noticia/abaran-moviliza-180-000-euros-para-conservar-sus-cauces-urbanos-5d3230">gestión de los cauces urbanos</a> y otros riesgos naturales forman parte de la actualidad de los municipios murcianos, pero bajo el suelo también hay una actividad constante.

La sismicidad en la Región de Murcia ha dejado 6.140 terremotos localizados desde 1900 hasta agosto de 2026, según los datos del catálogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) recogidos en un análisis publicado este domingo. En lo transcurrido de este año se han contabilizado más de 260 movimientos, una cifra que muestra que los temblores son habituales aunque, en su inmensa mayoría, pasen inadvertidos para la población.

El balance no equivale a una situación de emergencia. Los especialistas subrayan que buena parte de estos episodios presenta una magnitud baja, se produce a poca profundidad y no causa daños. Sin embargo, la frecuencia de los registros ayuda a entender por qué el territorio murciano figura entre las zonas de la Península con una actividad sísmica más reconocible y con fallas activas que requieren seguimiento científico.

Más de un siglo de registros sísmicos

El catálogo del IGN reúne la información disponible sobre cada terremoto localizado: fecha y hora, coordenadas del epicentro, profundidad, magnitud y, cuando existen avisos ciudadanos o efectos apreciables, la intensidad sentida en superficie. El primer episodio citado en esta serie se remonta al 9 de marzo de 1900, cuando un seísmo de intensidad IV afectó a Mazarrón y a localidades cercanas.

La serie histórica sitúa la media en torno a un terremoto localizado cada varios días a lo largo de 126 años, aunque el ritmo no es uniforme. Hay periodos con más actividad y zonas donde se concentran numerosos eventos pequeños. Por tanto, un aumento de anotaciones en el catálogo no supone automáticamente que haya un terremoto de consecuencias graves: la magnitud, la profundidad, la distancia a núcleos habitados y la intensidad percibida son factores distintos que conviene no confundir.

La falla de Alhama, eje de buena parte de la actividad

El principal corredor sísmico regional se asocia a la falla de Alhama de Murcia y al valle del Guadalentín, con Aledo como uno de los puntos de mayor concentración de movimientos.

El geólogo e investigador del IGME-CSIC Raúl Pérez López explica que la particularidad de esta zona es la presencia de fallas activas capaces de generar, en determinados escenarios geológicos, terremotos de magnitud superior a 6.

La mayor parte de los hipocentros registrados en ese entorno son someros: aproximadamente la mitad se localiza a menos de dos kilómetros de profundidad. Esa cercanía a la superficie puede hacer que un temblor de magnitud moderada sea percibido con claridad, aun cuando no provoque daños. El caso más reciente que despertó atención social fue el seísmo localizado cerca de Barqueros, de magnitud 3,9 y a cuatro kilómetros de profundidad, registrado semanas atrás.

Qué hacer si se nota un temblor

La información oficial del IGN permite consultar los terremotos localizados y comunicar si se han sentido, un dato útil para calcular la intensidad macrosísmica. En caso de movimiento, las recomendaciones básicas de protección civil pasan por mantener la calma, alejarse de ventanas y objetos que puedan caer, protegerse bajo una mesa resistente si se está dentro de un edificio y no utilizar ascensores. En el exterior, lo recomendable es apartarse de fachadas, postes, tendidos y elementos inestables.

Además, tras un episodio perceptible es aconsejable atender exclusivamente a los avisos de los servicios de emergencia y organismos oficiales, evitando difundir mensajes sin confirmar. La diferencia entre magnitud e intensidad también resulta clave: la primera mide la energía liberada en el foco, mientras que la segunda describe los efectos observados en un lugar concreto.

Seguimiento científico y prevención

La actividad registrada confirma que la sismicidad en la Región de Murcia es un fenómeno permanente, no una anomalía puntual. Su seguimiento sirve para mejorar el conocimiento del subsuelo, revisar criterios de prevención y ofrecer información fiable cuando un temblor genera inquietud. Finalmente, los datos del catálogo público permiten comprobar cada evento con sus parámetros básicos y distinguir entre los movimientos instrumentales, casi imperceptibles, y aquellos que llegan a sentirse.

La preparación cotidiana no exige alarmismo, sino información contrastada y prudencia. Del mismo modo que los municipios planifican servicios e infraestructuras, como las <a href="https://asnoticias.es/noticia/las-torres-destina-mas-de-100-000-euros-a-renovar-la-plaza-tirso-de-molina-1b35d9">obras de mejora en espacios públicos</a>, conocer los riesgos del territorio ayuda a responder mejor ante situaciones poco frecuentes, pero posibles.

El catálogo sísmico del IGN seguirá siendo la referencia pública para consultar los nuevos registros que se produzcan en la Comunidad.