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Las semillas de la huerta murciana ya cuentan con respaldo en Svalbard

Una representación de las variedades tradicionales de la huerta murciana ha sido depositada en Svalbard como respaldo para conservar su diversidad genética.

Muestras de semillas tradicionales de la huerta de la Región de Murcia destinadas a su con

Las **semillas murcianas en Svalbard** ya forman parte de una de las reservas agrícolas más protegidas del planeta.

La Región ha enviado una representación de las **variedades** tradicionales de su huerta al **Banco Mundial** de Semillas, instalado en el archipiélago noruego de Svalbard, con el objetivo de asegurar su conservación a largo plazo. El paso sitúa el patrimonio vegetal regional en una red internacional de respaldo científico, especialmente relevante en un territorio donde la adaptación al calor y a condiciones extremas forma parte de los retos cotidianos.

El depósito no implica que **las semillas** dejen de conservarse en Murcia ni que vayan a utilizarse de forma inmediata. Se trata de una copia de seguridad genética: un material almacenado para evitar que una variedad desaparezca por completo ante riesgos como plagas, episodios climáticos adversos, pérdida de cultivos tradicionales o cambios profundos en los sistemas agrícolas. La instalación noruega está concebida precisamente para custodiar duplicados de colecciones de **semillas** de todo el mundo.

Un respaldo para la diversidad de la huerta

La iniciativa alcanza a materiales vegetales vinculados a la historia agrícola de la Región. Entre la colección regional hay hortalizas tradicionales, cereales y granos de secano, leguminosas, aromáticas, frutales, cítricos, moráceas y especies silvestres relacionadas con la gastronomía local.

La información difundida por la Comunidad no concreta cuántas muestras han viajado a **Noruega**, pero sí confirma que se ha remitido una representación de ese patrimonio agrícola.

El consejero de Agua, **Agricultura**, Ganadería y Pesca, **Joaquín Buendía**, ha presentado la incorporación como un reconocimiento al valor estratégico de la agricultura murciana. Más allá de su componente simbólico, conservar variedades antiguas permite mantener rasgos genéticos que pueden ser útiles para futuras investigaciones: desde la tolerancia a la falta de agua hasta una mejor respuesta frente a enfermedades o temperaturas elevadas.

Medio siglo de trabajo del Banco de Germoplasma

El origen de este envío está en el Banco de **Germoplasma** del **Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA)**. Esta colección reúne cerca de **10.000 accesiones vegetales** acumuladas desde 1975, tras décadas de trabajo de investigadores y agricultores en huertas, pedanías y comarcas rurales. Una accesión es, en este **contexto**, una muestra identificada y conservada de una variedad, población o especie vegetal.

Buena parte de esa labor ha consistido en localizar y rescatar cultivos que podían quedar relegados por la modernización agraria y por la reducción de explotaciones familiares. Por tanto, el **banco** no solo preserva semillas: conserva información sobre formas de cultivo, adaptación al suelo, ciclos de producción y una parte de la memoria alimentaria de la Región. Esa dimensión cultural conecta también con el valor de los paisajes agrícolas y del turismo de naturaleza y patrimonio de Cieza.

Investigación ante la escasez de agua

La conservación genética adquiere especial importancia en una comunidad condicionada por la disponibilidad de agua y por el aumento de la exigencia climática para los cultivos. Disponer de variedades diversas no garantiza por sí solo nuevas soluciones agrarias, pero ofrece a los equipos científicos una base con la que comparar, investigar y seleccionar características de interés para una agricultura más sostenible.

El respaldo de **Svalbard** se suma así a la conservación que ya desarrolla el **IMIDA** en la Región. Finalmente, la utilidad de este archivo dependerá de que continúe el trabajo de documentación, cultivo experimental y colaboración con el sector agrario. La observación de factores ambientales, como la que impulsa la estación meteorológica de Archena, también ayuda a entender por qué mantener una amplia diversidad vegetal es una herramienta de futuro para la agricultura murciana.