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Murcia, Cartagena, Lorca y Molina proponen miles de árboles al Plan Nacional de Restauración

Murcia, Cartagena, Lorca y Molina de Segura han presentado proyectos de arbolado y renaturalización para optar a recursos del Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza.

Calle urbana con arbolado y zonas de sombra

Los ayuntamientos de **Murcia, Cartagena, Lorca y Molina de Segura** han trasladado al Gobierno central proyectos para plantar miles de árboles y renaturalizar espacios urbanos dentro del futuro **Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza**. La aspiración común es obtener financiación estatal y europea para incrementar el verde urbano, ganar sombra y mejorar la adaptación al calor y a las lluvias intensas.

El plan estatal prevé medidas centradas en los ecosistemas urbanos y busca mejorar los indicadores de espacio verde y cobertura arbórea. En la Región, los cuatro municipios con más población han puesto sobre la mesa actuaciones que combinan parques, avenidas, márgenes de río, solares degradados, zonas de paso y entornos escolares.

La iniciativa llega en un contexto de veranos cada vez más exigentes. La Región ha registrado recientemente su verano más cálido desde 1961, un dato que refuerza el debate sobre sombras, superficies permeables y refugios climáticos en los barrios.

Cuatro estrategias con un objetivo común

En Murcia, el Plan Foresta plantea alcanzar 200.000 árboles urbanos en 2030, con la incorporación de 55.322 ejemplares y prioridad para los colegios. Entre las propuestas figuran el meandro del Vivillo, el Parque Metropolitano Oeste Barriomar, el Riacho de la Morda, actuaciones en el Segura y la transformación de zonas junto al soterramiento del AVE.

Cartagena apuesta por el Bosque Romano, la Vía Verde de Barrio Peral y un jardín inundable en Los Barreros. En la restauración de Finca Medina se prevé la plantación de entre 15.000 y 20.000 ejemplares de unas 50 especies. Lorca, por su parte, presenta intervenciones en San Cristóbal, Sutullena, Barrios Altos y solares de Santa María, San Pedro y San Juan.

Molina de Segura concentra 21 intervenciones y 1.048 árboles, con actuaciones previstas en la avenida del Chorrico, la Ronda Este, varios parques y medianas de la N-301 y el paseo Rosales. El municipio vincula el arbolado a la peatonalización, la mejora de aceras, la accesibilidad y los itinerarios seguros cerca de colegios, centros sanitarios y sociales.

Más que plantar

La cantidad de árboles es un indicador relevante, pero el resultado depende también de dónde se planten, qué especies se elijan, cómo se rieguen y qué mantenimiento reciban. En una región con escasez hídrica, la selección de especies adaptadas, la recuperación de suelos y la planificación de las zonas de sombra son tan importantes como la cifra inicial de plantaciones.

El trabajo de renaturalización se conecta con otros proyectos cercanos de protección ambiental. En Abarán, por ejemplo, se ha activado un plan para recuperar cauces y vegetación de ribera; y en Blanca ya funciona una red de sensores para vigilar aire y ruido.

La financiación puede acelerar obras ya diseñadas, pero no evita la necesidad de un seguimiento continuado. Un árbol joven requiere riego, poda, alcorques adecuados y protección durante sus primeros años; un parque renovado necesita que su uso cotidiano no desgaste antes de tiempo las mejoras realizadas. La restauración urbana funciona cuando la inversión inicial se convierte en un compromiso duradero.

El siguiente paso será concretar qué actuaciones reciben financiación, con qué calendario y bajo qué compromisos de mantenimiento. Para los municipios, el reto no es solo sumar ejemplares al inventario: es crear calles, parques y recorridos más habitables, capaces de responder mejor a las temperaturas extremas y de devolver naturaleza a los espacios cotidianos.