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Murcia protege sus calles centenarias y exige paridad en las propuestas de nombres de personas

La nueva norma del callejero de Murcia protege las vías con más de cien años, exige que la mitad de las propuestas de nombres de personas sean mujeres y precisa cómo numerar los portales.

Fotografía de recurso para ilustrar la información.

El **callejero de Murcia** ya cuenta con nuevas reglas para poner nombre a los espacios públicos y numerar los edificios. Tras la aprobación definitiva de la regulación en el **Boletín Oficial de la Región de Murcia**, el municipio establece tres criterios destacados: proteger las vías con más de un siglo de antigüedad, exigir presencia femenina en **las propuestas** de nombres de personas y mantener la **Catedral de Murcia** como referencia para determinar el inicio de las **calles** de la ciudad.

La regulación afecta a decisiones que van más allá de las placas de las esquinas. El nombre de una vía permite identificar una dirección, mientras que la numeración de **los** portales ayuda a localizar viviendas y establecimientos. Por eso, las nuevas pautas combinan criterios de memoria urbana **con** otros destinados a que las denominaciones sean fáciles de reconocer y utilizar.

Paridad en las propuestas para el callejero de Murcia

**Cuando** las **Juntas Vecinales y de Distrito** propongan nombres de personas para bautizar un espacio público o modificar su denominación, **al menos el 50 % de esas propuestas deberá corresponder a mujeres**. La exigencia se refiere a las candidaturas que presenten estos órganos, no a un cambio inmediato de la mitad de las calles existentes. Su objetivo es corregir la escasa presencia histórica de mujeres entre las figuras recordadas en la rotulación urbana.

Para los nuevos nombres, la norma da prioridad a personas con una trayectoria vinculada a Murcia o con prestigio reconocido. También pide denominaciones breves, claras y que no puedan confundirse fácilmente con otras. Se trata de que un homenaje pueda convivir con la función cotidiana de una dirección: ser comprendida y localizada sin dificultad **por** quien vive, trabaja o se desplaza por el municipio.

Ese criterio se extiende a la forma de escribir las placas. La regulación plantea prescindir de construcciones largas como «calle de» o «calle del» cuando no aporten claridad. Títulos profesionales como «doctor» o «compositor» se añadirán cuando ayuden a identificar a la persona homenajeada, en lugar de incorporarse de manera automática a todos los nombres.

Además, se dará preferencia al seudónimo o nombre artístico si es la forma por la que una figura resulta más conocida. Para las personas extranjeras, la previsión es respetar la grafía de su país de origen **siempre** que su pronunciación no suponga una complicación excesiva para los vecinos. Son pautas pensadas tanto para quien propone un nombre como para quienes tendrán que usarlo después.

Protección de las vías con más de cien años

La nueva regulación impide **cambiar o eliminar los nombres de calles, plazas y avenidas con más de 100 años de antigüedad**. Con esa protección se busca conservar referencias que forman parte de la historia de la ciudad. También se evita que una modificación del **callejero** altere direcciones utilizadas desde hace tiempo por residentes, negocios y entidades.

El límite de antigüedad distingue entre conservar una denominación histórica y elegir cómo se llamarán los espacios que aún no tienen nombre. La **paridad** exigida a determinadas propuestas se aplicará en ese proceso de elección, mientras que las vías centenarias quedan protegidas frente a cambios de denominación. La norma aborda así dos necesidades distintas sin presentar la renovación del callejero como un reemplazo general de sus nombres tradicionales.

La Catedral como referencia para numerar los portales

Para establecer el comienzo de una calle en el término municipal, la regla general toma como punto de partida **el extremo más próximo a la Catedral de Murcia**. Esa referencia mantiene un criterio histórico de orientación que permite ordenar la numeración de las fachadas. No significa que las calles arranquen físicamente en la **Catedral**, sino que su posición sirve para decidir desde qué extremo comienza la secuencia de números.

La regulación introduce una adaptación para las **pedanías y las nuevas urbanizaciones**: allí se tomarán como referencia sus propios centros históricos o los espacios más representativos. De este modo, el criterio de numeración atiende a la organización de esos núcleos y no depende únicamente de la distancia a un punto del casco urbano de Murcia.

Para los ciudadanos, la consecuencia más visible estará en las futuras propuestas de nombres y en la manera de identificar calles y portales. La información disponible describe las reglas aprobadas, pero no anuncia una relación de vías que vayan a cambiar de nombre de inmediato. La novedad es el marco que deberán seguir las decisiones posteriores sobre el callejero municipal.