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Una reunión sobre la planta de Las Pullas reúne en Alguazas a vecinos y alcaldes de cuatro municipios
La Casa de la Cultura de Alguazas acogió el lunes una reunión sobre la planta proyectada en Las Pullas. Asistieron vecinos, representantes de la empresa y alcaldes de cuatro municipios. La autorización depende de la
La **planta de Las Pullas** volvió a centrar el debate en **Alguazas** la noche del lunes, **5 de octubre**.
La Casa de la Cultura acogió una reunión con vecinos preocupados por el proyecto, representantes de la empresa promotora y los alcaldes de Alguazas, Ceutí, Lorquí y Las Torres de Cotillas. El encuentro añade una conversación cara a cara al debate sobre el expediente de valorización de digestato, que continúa abierto a la participación pública.
La sesión reunió al consejero delegado de **Algmastia SL**, a la persona responsable de la parte técnica del proyecto y a un tercer representante de la empresa, según la crónica publicada el **6 de octubre** por José Antonio Carbonell, que asistió al encuentro. Su intervención tenía como objetivo responder a las dudas de los presentes. Carbonell relata que la sala se quedó pequeña y que hubo numerosas preguntas, aunque su texto no recoge respuestas técnicas detalladas que permitan dar por resueltas las inquietudes planteadas.
Qué plantea la planta de Las Pullas
La instalación proyectada trataría **digestato**, un residuo líquido procedente de otras plantas de biogás. Según la descripción del proyecto recogida en la crónica, ese material llegaría ya higienizado y se procesaría mediante microalgas para obtener agua y un producto destinado a abonar el campo. Se trata, por tanto, de una actividad distinta de la producción de biogás, aunque vinculada al tratamiento de uno de sus residuos.
El procedimiento administrativo sigue en marcha: el proyecto permanece en **información pública hasta el 19 de octubre**. La decisión sobre su autorización final corresponde a la **Región de Murcia**, no al **Ayuntamiento de Alguazas. Esa** distinción importa para quienes quieran formular objeciones: las alegaciones deben referirse al proyecto sometido a trámite y dirigirse por los cauces previstos en el expediente.
Una de las discrepancias públicas gira en torno a cómo describir la instalación. El **PSOE de Alguazas** se opone y sostiene que recibiría unas **25.000 toneladas al año**, en su mayoría procedentes de fuera del municipio. El partido también señala que el estudio ambiental califica de moderado el impacto por olores. Frente a ello, el cartel de la jornada firmado por el **Ayuntamiento** afirma que el proyecto no es una planta de biogás ni un vertedero. Las denominaciones contrapuestas no sustituyen el examen de la actividad prevista y de sus posibles efectos.
Preocupación compartida en los municipios cercanos
La asistencia de responsables de otros ayuntamientos mostró que las preguntas no se limitan al término de Alguazas.
De acuerdo con Carbonell, la **alcaldesa de Ceutí** expresó su preocupación y dijo comprender a los vecinos; el **alcalde de Lorquí** se manifestó en términos similares.
También acudió el alcalde de Las Torres de Cotillas. La crónica sitúa además el interés por la instalación en **Molina de Segura**, dada la cercanía de **Las Pullas** a El Llano de Molina.
Durante el encuentro, algunas personas criticaron al **alcalde de Alguazas** por no fijar públicamente una posición sobre el proyecto. Esa exigencia política convivió con preguntas sobre las consecuencias concretas de la actividad. Son planos distintos: el posicionamiento municipal puede formar parte del debate público, mientras que la autorización ambiental depende de la administración regional y del procedimiento todavía abierto.
La reunión se celebra después de que el PSOE anunciara alegaciones contra la instalación. Por ahora, ni la oposición al proyecto ni las explicaciones ofrecidas en una sesión pública equivalen a una resolución administrativa. Quienes deseen participar aún disponen del plazo de **información pública** para trasladar por escrito observaciones sobre el contenido del expediente.
Las preguntas que deja la reunión
En su crónica, Carbonell defiende como opinión que el temor vecinal es comprensible y que la discusión debería apoyarse en datos, no convertirse en un enfrentamiento personal. También considera necesario que se ofrezcan respuestas claras sobre cuestiones como los olores, el tráfico asociado a la actividad y su vigilancia. Esa valoración es del autor; la noticia verificable del lunes es que vecinos, promotores y representantes municipales se sentaron a debatir un proyecto que todavía no cuenta con autorización final.
El plazo del **19 de octubre** da a residentes y entidades una oportunidad concreta para examinar lo previsto para Las Pullas y presentar sus observaciones. Conviene identificar bien el expediente al hacerlo: la autorización ambiental de otro centro de residuos en Molina corresponde a una instalación diferente y no determina el resultado de este procedimiento en Alguazas.