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Vidal Golosinas fabrica en Molina de Segura 2.400 referencias y vende en 90 países
La empresa nacida en el patio de una casa de Molina de Segura en 1963 cuenta hoy con 2.400 referencias y vende en 90 países. Su presidente, Paco Hernández, explica cómo ha crecido el negocio sin salir de manos de la
**Vidal Golosinas en Molina de Segura** nació en 1963 en el patio de la casa de la familia Hernández. Seis décadas después, la compañía cuenta con **2.400 referencias**, vende en **90 países** y factura **250 millones de euros**, según las cifras expuestas por su presidente y consejero delegado, **Paco Hernández**. Su trayectoria pone nombre y producto a la actividad industrial de un municipio en el que también tiene un peso relevante el trabajo por cuenta propia, como refleja la presencia de autónomos en Molina.
El comienzo fue mucho más modesto. Los hermanos **Juan Antonio, Juan Benito y Francisco Hernández** empezaron a elaborar caramelos con unas **90.000 pesetas** que había ahorrado su padre, también llamado Francisco. Compraron una máquina y recurrieron a un técnico de Barcelona para aprender una primera fórmula. Después la ajustaron mediante pruebas hasta poder producir unos **500 kilos diarios**. Cada caramelo se vendía inicialmente a **10 céntimos de peseta**; pocos meses más tarde incorporaron caramelos de palo y chicles.
Vidal Golosinas en Molina de Segura: del patio a los mercados exteriores
La elección de sabores de fruta tenía relación con el entorno en el que surgió la empresa. Hernández recuerda la tradición hortícola y conservera de la comarca: antes de que el transporte de productos frescos tuviera las posibilidades actuales, transformar la fruta permitía comercializarla de otra manera. El directivo sitúa aquella actividad entre los antecedentes de la idea familiar, aunque aclara que, cuando los hermanos comenzaron a fabricar golosinas en 1963, ya no estaban vigentes los cupos de azúcar de la posguerra.
El nombre de la marca también procede de la familia: **Vidal** era el segundo apellido del abuelo del actual presidente. La propiedad sigue repartida entre las tres ramas de los Hernández, con un **33% para cada una**, de acuerdo con el relato del directivo. En el consejo de administración participan dos integrantes por rama.
Por la suya están Paco Hernández y su padre, de **88 años**, que, según cuenta, continúa pasando las mañanas por la fábrica.
La expansión comercial ha llevado el catálogo mucho más allá de los primeros caramelos.
Entre las creaciones que Hernández identifica como originales de la marca figuran los **Melones de chicle**, los **Ladrillos**, las **Dentaduras** y los **Fresones con nata**. Son productos reconocibles para distintas generaciones de consumidores y forman parte de una oferta que hoy suma miles de referencias, no solo los artículos con los que comenzó la fabricación.
Exportaciones y cuentas de una empresa familiar
Los mercados exteriores representan **tres cuartas partes de la facturación** de Vidal. Aplicada a los 250 millones de euros de ingresos comunicados, esa proporción muestra hasta qué punto las ventas internacionales sostienen el tamaño actual de la compañía. Es un caso distinto, pero conectado por su base productiva en el municipio, de la actividad industrial que también se observa en la fábrica molinense de Agronova.
Hernández cifra el **beneficio bruto de explotación en 50 millones de euros** y expresa su expectativa de superar esa cantidad en 2026. Se trata de una previsión del responsable de la empresa, no de un resultado ya cerrado. Las cifras de catálogo, ventas y presencia internacional permiten dimensionar el salto desde aquella producción inicial de medio millar de kilos al día, sin atribuir a la compañía planes de inversión o contratación que no se han anunciado.
La historia combina, por tanto, dos continuidades concretas: la fabricación iniciada por los tres hermanos y el control familiar del negocio. A diferencia de una apertura o una ampliación industrial, el dato que Vidal pone hoy sobre la mesa es el alcance alcanzado desde Molina de Segura. En el entorno regional hay otros ejemplos de empresas alimentarias que estudian nuevos pasos productivos, como la posible ampliación de Fripozo en Las Torres de Cotillas; en el caso de Vidal, su presidente destaca la combinación de productos propios, ventas exteriores y relevo dentro de la familia.