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El Vía Crucis de Torrealta da el primer paso hacia su reconocimiento turístico regional
El PSOE propone que el Vía Crucis Viviente de Torrealta sea declarado Fiesta de Interés Turístico Regional. La iniciativa destaca una tradición iniciada en 1982, recuperada en 1998 y sostenida por más de un centenar de
El **Vía Crucis Viviente de Torrealta** aspira a ser reconocido como **Fiesta de Interés Turístico Regional**.
El PSOE ha llevado una iniciativa a la Asamblea Regional para impulsar esa declaración y dar mayor respaldo a una representación que los vecinos de esta pedanía de **Molina de Segura** preparan cada Semana Santa. Por ahora se trata de una propuesta política, no de un reconocimiento concedido.
La petición pone el acento en quienes hacen posible la celebración. Según expone la formación socialista, **más de un centenar de vecinos** interpreta cada año a los personajes y participa en la puesta en escena. Esa implicación ha permitido mantener una tradición que sale a las calles de **Torrealta** cada **Miércoles Santo** y que, sostiene el partido, atrae a miles de visitantes. La iniciativa no aporta una cifra concreta de asistentes.
El Vía Crucis Viviente de Torrealta, de 1982 a la actualidad
El origen de la representación se sitúa en **1982**. Aquel año, un grupo de jóvenes impulsado por el párroco **José Moreno** escenificó por primera vez el recorrido de **Jesucristo** hacia el monte **Calvario**. La celebración no siguió entonces una trayectoria ininterrumpida: fue recuperada en **1998** y, desde ese momento, se ha mantenido de forma continuada.
Desde finales de los años noventa, la **Asociación Cultural La Cruz de Torrealta** participa en la organización y preparación de la cita. Su papel ayuda a entender por qué la propuesta no se limita a destacar un espectáculo religioso. También busca reconocer el trabajo colectivo necesario para preparar el recorrido, coordinar a los participantes y transmitir la representación de una generación a otra.
El itinerario se desarrolla por las calles de la pedanía y comprende **quince estaciones**. En ellas se escenifican distintos episodios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Para quien se acerque a conocerla, el entorno urbano de Torrealta forma parte de la experiencia: no es una función concentrada en un escenario, sino una representación que avanza con sus personajes y su público.
Una petición basada en la participación vecinal
La portavoz del PSOE de la Región de Murcia, **Isabel Gadea**, vincula la iniciativa a la identidad de la pedanía y del municipio. «**El Vía Crucis** de Torrealta habla de quiénes somos. Nació aquí, lo han levantado nuestros vecinos y se ha transmitido durante décadas. Es historia de Torrealta y es historia de Molina» Afirma. A su juicio, esa continuidad justifica que la celebración obtenga el reconocimiento solicitado.
La formación sostiene además que la repercusión del Vía Crucis ha crecido con los años. El reconocimiento turístico que reclama podría darle mayor difusión, pero la presentación de la iniciativa no modifica por sí sola la situación de la fiesta. La diferencia es importante para asociaciones, participantes y visitantes: **la declaración todavía no se ha producido** y el anuncio no equivale a una aprobación definitiva.
La propuesta llega fuera del calendario de Semana Santa, cuando la siguiente representación aún queda lejos. Esto desplaza la atención hacia la trayectoria de la celebración y hacia las personas que la sostienen, más que hacia una convocatoria inmediata.
En Molina, las asociaciones y la participación vecinal también están presentes en otras actividades culturales, como la programación de El Meteorito, aunque el Vía Crucis responde a una historia y una organización propias.
El siguiente dato relevante será el recorrido que tenga la petición en las instituciones y si se impulsa efectivamente la declaración. Mientras tanto, el hecho confirmado es la iniciativa socialista presentada para poner en valor una celebración nacida en Torrealta, recuperada por sus vecinos y representada cada Miércoles Santo. Su dimensión turística se suma así al debate sobre cómo respaldar las tradiciones locales sin perder de vista a quienes las mantienen, una cuestión que también aparece en la actividad cultural de Molina.