educacion
La pública murciana reduce la distancia con la concertada en el nuevo informe PISA
El alumnado de la enseñanza pública de la Región de Murcia recorta distancia con la concertada en PISA, tras una caída más acusada de los centros subvencionados.
La <strong>brecha educativa en Murcia</strong> entre la enseñanza pública y la concertada se ha reducido de forma notable en el último Informe PISA, aunque los resultados globales del alumnado de la Región retroceden en las tres competencias analizadas: Lectura, Matemáticas y Ciencias. El principal cambio está en que los estudiantes de los institutos públicos han resistido mejor la bajada que los escolarizados en centros privados sostenidos con fondos públicos.
Los datos sitúan a la Región de Murcia por debajo de las medias de España, la Unión Europea y la OCDE, una circunstancia que mantiene abierto el debate sobre recursos, refuerzo escolar, formación docente y desigualdad de oportunidades. La evaluación internacional analiza el rendimiento de estudiantes de 15 años de 91 países y también estudia diferencias vinculadas al sexo, el contexto socioeconómico, el origen del alumnado y la titularidad de los centros.
De unos 30 puntos a una distancia cercana a 10
La comparación con la edición anterior refleja el acercamiento entre ambas redes. La ventaja de la concertada rondaba los 30 puntos en la evaluación de 2022, mientras que en los resultados ahora difundidos se sitúa cerca de los diez puntos en las tres materias. No se trata, por tanto, de una mejora general del rendimiento, sino de una caída más pronunciada en la red concertada y de una evolución menos negativa en la pública.
En Ciencias, materia examinada con especial detalle en esta edición, la distancia en Murcia es de 11 puntos a favor de los centros concertados. El informe recoge que esa diferencia no alcanza significación estadística en la Región, al igual que ocurre en Cantabria, Galicia, Extremadura y Aragón. El dato contrasta con la brecha de 23 puntos registrada en el conjunto de España y con los 32 puntos de media en la OCDE.
Matemáticas y Lectura también acortan distancias
La evolución es parecida en Matemáticas. La concertada conserva una ventaja de 16 puntos sobre la pública, frente a los 31 puntos que separaban a ambas redes en la anterior comparación. Para los evaluadores, se trata de una diferencia reducida y sin relevancia estadística suficiente.
En Lectura, la distancia queda en 11 puntos: el alumnado de los centros públicos alcanza 443 puntos y el de la concertada llega a 454.
Estos indicadores no permiten concluir que los problemas educativos estén resueltos. Al contrario, el descenso compartido por las dos redes evidencia que la mejora de la equidad debe acompañarse de una recuperación del nivel medio. Familias, docentes y equipos directivos afrontan un escenario en el que pesan factores como la comprensión lectora, el acompañamiento académico, la estabilidad de las plantillas y la disponibilidad de apoyos para el alumnado con mayores dificultades.
La cuestión tiene especial relevancia durante el arranque del curso y la incorporación progresiva de nuevas etapas formativas. Iniciativas como la vuelta a las aulas con el inicio de la FP en Alguazas muestran la importancia de ofrecer itinerarios diversos y ajustados a las necesidades de los jóvenes, más allá de las pruebas comparativas internacionales.
El reto pasa por elevar el rendimiento de todo el sistema
El informe PISA no mide de forma aislada el trabajo de cada colegio o instituto, ni sustituye a las evaluaciones internas de los centros. Sus resultados ofrecen una fotografía amplia del sistema educativo y sirven para detectar tendencias. En este sentido, la reducción de la distancia entre pública y concertada puede interpretarse como un avance en equidad, pero no elimina la necesidad de reforzar las competencias básicas en una comunidad que sigue alejada de las medias de referencia.
Además, la lectura de los datos exige cautela: las puntuaciones no explican por sí solas las causas de cada descenso ni permiten atribuir responsabilidades a una única medida educativa. Las condiciones sociales de las familias, la atención a la diversidad, el absentismo, los hábitos lectores y la continuidad de los programas de refuerzo forman parte de un contexto mucho más amplio.
Por tanto, el debate regional se centrará previsiblemente en cómo convertir el menor desfase entre redes en una mejora efectiva de los aprendizajes. Los programas de apoyo escolar, la formación y las oportunidades de cualificación pueden ser piezas relevantes, como también ocurre en propuestas de formación para jóvenes en mantenimiento de áreas industriales en Cieza. El objetivo común sigue siendo que el origen social o el centro elegido pesen cada vez menos en las oportunidades educativas.