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La Región de Murcia pierde 424 carnicerías y pescaderías en una década

La Región de Murcia pasó de 1.926 a 1.502 puntos de venta de carne y pescado entre 2014 y 2024. El descenso afecta tanto a tiendas como a puestos de mercado, y es más acusado entre las empresas titulares.

Imagen de archivo de una pescadería de Murcia. Javier Carrión/ AGM

Las **carnicerías y pescaderías en la Región de Murcia** cuentan con **424 puntos de venta menos** que hace diez años. Los datos de actividad recogidos para 2014 y 2024 sitúan el total de establecimientos y puestos especializados en 1.926 al comienzo del periodo y en 1.502 al final. Es una caída conjunta del **22 %**, que muestra una dificultad persistente para el pequeño **comercio** alimentario, aunque no describe por sí sola lo ocurrido en cada municipio. El retroceso se suma a un panorama económico regional con indicadores de signo distinto, como la previsión de creación de empleo hasta 2028.

La pérdida se reparte entre los dos oficios, pero no con la misma intensidad. Los puntos dedicados a la venta de carne y productos cárnicos pasan de **1.542 en 2014 a 1.218 en 2024**: son 324 menos, alrededor del **21 %**. En pescado y marisco, el recuento baja de **384 a 284**, una reducción de 100 puestos, cercana al 26 %. En ambos casos se incluyen distintas formas de venta especializada, desde tiendas hasta puestos de plazas de abastos y mostradores.

Carnicerías y pescaderías en la Región de Murcia: dos formas de contar el retroceso

**Conviene** distinguir los locales abiertos al público de las empresas que figuran como titulares de la actividad. Según las cifras del **Directorio Central de Empresas (Dirce)** recogidas en la información, las empresas del comercio minorista de carne y productos cárnicos se redujeron de **628 a 381** durante el mismo decenio. Las dedicadas al pescado y marisco pasaron de **215 a 121**. La disminución de titulares es, por tanto, proporcionalmente mayor que la de puestos de venta.

La diferencia entre las dos series no es una contradicción: una misma empresa o familia puede gestionar más de un establecimiento. Además, hay tiendas de alimentación mixtas que venden carne o pescado, pero cuya actividad principal se registra bajo otro código. Por eso, las cifras de empresas no deben presentarse como si fueran una segunda lista de locales cerrados ni sumarse a los 424 puntos de venta perdidos.

El ajuste afecta especialmente al negocio de menor tamaño. En la serie de empresas citada, **el 85 % de las firmas que desaparecen** corresponde a autónomos sin asalariados o con uno o dos trabajadores. El dato ayuda a entender por qué el cierre de una actividad puede significar también la pérdida de un oficio familiar, aunque las estadísticas regionales no permiten identificar cuántos casos responden a jubilaciones, falta de relevo u otros motivos concretos.

Competencia, gastos y relevo en el pequeño comercio

El presidente de la **Federación de Comercio de la Región de Murcia (Coremur)**, **Jesús López Pay**, relaciona las dificultades del sector con el desplazamiento de parte de la compra hacia supermercados y productos envasados. Defiende el trato y el producto de los negocios especializados, y advierte de que algunos clientes priorizan una pequeña diferencia de precio. Se trata de la valoración del representante comercial: el recuento de establecimientos constata el descenso, pero no mide cuánto ha contribuido a él cada cambio en los hábitos de consumo.

López Pay señala también la **falta de relevo generacional** y la presión de alquileres, suministros, impuestos y gastos de personal. Son problemas con efectos distintos según el tamaño y las circunstancias de cada negocio. La exposición de las **carnicerías** y **pescaderías** al coste eléctrico resulta especialmente relevante por la necesidad de mantener la refrigeración, una preocupación que ya habían planteado organizaciones de autónomos de la Región.

La fotografía estadística tiene una fecha precisa: **2024 es el último año de los puntos de venta comparados** en esta información. No equivale a un balance de cierres ocurridos en octubre de 2026 ni permite afirmar que la caída se haya acelerado después sin una serie más reciente. Tampoco ofrece un desglose municipal con el que atribuir a una localidad concreta una parte de los **424 establecimientos** desaparecidos.

Para quienes compran en tiendas especializadas o en plazas de abastos, el descenso significa una oferta regional más reducida de puestos dedicados exclusivamente a carne y pescado. Para quienes mantienen el negocio, los datos ponen dimensión a un problema que va más allá de una sola factura o de una temporada de ventas. Entre las cuestiones que afectan al comercio alimentario también figuran las condiciones laborales de otras actividades de la cadena, como muestra el reciente preacuerdo para empleados de mayoristas de alimentación, un ámbito distinto del pequeño comercio minorista.