cultura
Muere a los 81 años Miquel Navarro, el escultor que levantó la Mantis azul de la avenida Juan Carlos I de Murcia
El pintor y escultor valenciano Miquel Navarro ha fallecido a los 81 años en Mislata, su localidad natal, según comunicó este domingo su Ayuntamiento. Referente de la Nueva Escultura Española y Premio Nacional de Artes
El pintor, escultor y grabador valenciano **Miquel Navarro** ha fallecido a los **81 años** en **Mislata**, la localidad donde nació en 1945 y en la que seguía viviendo. Así lo comunicó este domingo, 1 de noviembre, el Ayuntamiento de esa ciudad de l'Horta, que lo despidió como un artista universal que convirtió sus raíces en un legado para el mundo.
Su muerte tiene una lectura muy directa en la Región de Murcia. Navarro es el autor de la **Mantis**, la gran escultura azul que preside desde **2007** una de las glorietas de la **avenida Juan Carlos I**, en el norte de la capital, junto al trazado del tranvía, una de las grandes vías de entrada a la ciudad.
Una pieza de 30 metros entre la huerta y la ciudad
La Mantis es una obra de **hierro pintado** de **30 metros de altura** y **52 toneladas** de peso. Se inauguró cuatro años después del **Parotet** de Valencia, una de las piezas más conocidas del artista, al que recuerda por su silueta y por el característico **azul ultramar**, el color del cielo despejado y del agua cuando lo refleja.
Según la descripción que la **Fundación Miquel Navarro** ha difundido de la escultura murciana, el autor la concibió como un encuentro entre el insecto, la parte orgánica, y la chimenea, la parte industrial, para crear una "metáfora entre huerta y ciudad". La pieza funciona además como señal urbana: un tótem que se eleva sobre el tráfico y que miles de conductores ven a diario a la entrada de Murcia.
Para muchos vecinos, la Mantis es simplemente un punto de referencia en el paisaje de la ciudad, más allá del nombre de su autor. Su origen, sin embargo, enlaza con una de las trayectorias más reconocidas del arte contemporáneo español.
De las ciudades en miniatura a los grandes espacios públicos
Navarro se formó en la **Escuela de Bellas Artes de San Carlos** de Valencia y empezó como pintor, aunque desde **1972** se dedicó casi por completo a la escultura. Ese mismo año celebró su primera exposición individual, en Oviedo, y a partir de 1973 desarrolló sus conocidas ciudades: conjuntos de pequeñas piezas de barro, plomo, zinc, aluminio, terracota o vidrio que convertían el espacio expositivo en un paisaje urbano.
Su proyección internacional despegó en **1980**, cuando participó en la muestra Images from Spain del **Museo Guggenheim de Nueva York**. En la década siguiente sus maquetas crecieron hasta convertirse en obras monumentales, como la Minerva paranoica presentada en el Palacio de Cristal de Madrid en 1989, la Torre del sonido de la Universidad Carlos III, Fraternitat en Barcelona o Boca de luna en Bruselas.
Recibió el **Premio Nacional de Artes Plásticas** en **1986**, el Premio Alfons Roig, el Premio CEOE de las Artes, el Premio Nacional de la Asociación de Críticos de Arte en ARCO y el Premio Internacional Julio González, entre otros reconocimientos. En 2008 fue elegido académico de número de la **Real Academia de Bellas Artes de San Fernando**, en la que ingresó en 2009.
Un legado repartido por museos y calles
Su obra forma parte de las colecciones del Guggenheim de Nueva York y Bilbao, el **Museo Reina Sofía**, el **Centro Pompidou** de París y el **IVAM**, al que donó en 2005 más de 500 obras y cuadernos de artista. Este mismo año se inauguró en Mislata la **Casa Taller Miquel Navarro**, concebida para conservar y mostrar su legado.
La escultura pública al aire libre tiene también presencia en la comarca, donde municipios como Ceutí mantienen su propio museo de escultura en la calle y la oferta artística regional se renueva cada otoño con exposiciones de artes plásticas y una agenda escénica que llega a una veintena de municipios.
Con la muerte de Navarro, la Mantis de Murcia pasa a ser también una de las piezas que recuerdan en la Región a un creador que, en sus propias palabras recogidas por la agencia EFE en 2022, se interesó por la escultura jugando con el barro de la acequia junto a la que creció. En Murcia, la escultura sigue en pie en la avenida Juan Carlos I como su obra más visible en la ciudad.