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El río Taibilla aporta un 32% más de agua y la Mancomunidad desala un 13% menos tras un año más lluvioso
La Mancomunidad de los Canales del Taibilla cerró el año hidrológico 2025-2026 con 55,36 hm³ del río, un 31,9 % más, y 82,43 hm³ desalados, un 13 % menos. La demanda subió solo un 0,58 %, hasta 231,01 hm³, y el
Las lluvias del último año han cambiado el reparto del agua que llega a los grifos del sureste. La **Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT)**, el organismo que abastece a 80 municipios de Murcia, Alicante y Albacete, cerró el **año hidrológico 2025-2026** con el río Taibilla aportando un **31,9 % más de agua** que el ejercicio anterior y con la desalación cayendo un **13 %**, mientras el trasvase Tajo-Segura se mantuvo prácticamente igual.
El balance deja una demanda total de **231,01 hectómetros cúbicos**, apenas un 0,58 % más que el año anterior. Es el dato que más tranquiliza a la Mancomunidad: después de varios ejercicios de subidas continuadas, el consumo urbano parece haberse estabilizado. Con los datos de agosto se contabilizaban unos 210 hectómetros cúbicos, frente a los 209 del mismo periodo de 2025, y el ejercicio terminó en septiembre ligeramente por encima de los 229,7 del ciclo precedente.
El río vuelve a pesar en el grifo
La principal novedad está en la cabecera. En la presa del embalse del Taibilla se recogieron **525,9 litros por metro cuadrado**, frente a los 383,5 del año anterior. Esas precipitaciones elevaron los recursos propios del río hasta los **55,36 hectómetros cúbicos**, cuando un año antes se habían quedado en 41,97, mínimos históricos. Con ello, el agua del Taibilla vuelve a representar casi una cuarta parte del total, el **23,96 %** de los recursos que utiliza la Mancomunidad.
El efecto se ha notado de inmediato en las desaladoras. La producción propia del organismo, que sale sobre todo de las plantas de **Alicante** y **San Pedro del Pinatar**, bajó un 16,93 %, hasta los 54,37 hectómetros cúbicos. También se redujo un 4,4 % el agua comprada a las instalaciones de **Acuamed**, que pasó de 29,35 a 28,06 hectómetros cúbicos. En conjunto, la desalación aportó 82,43 hectómetros cúbicos, frente a los 94,8 del ejercicio anterior.
Menos desalación significa también menos gasto energético, ya que producir agua a partir del mar exige un consumo eléctrico elevado. Es un margen que llega después de varios años en los que la falta de lluvias obligó a tirar con más fuerza de las plantas.
El trasvase sigue siendo la primera fuente
Frente a los vaivenes del resto de recursos, el **trasvase Tajo-Segura** apenas se ha movido: sus aportaciones pasaron de 92,65 a 92,76 hectómetros cúbicos. Con el **40,15 %** del total, sigue siendo la principal fuente individual de la Mancomunidad, en un momento en que la infraestructura acumula frentes abiertos, desde las averías que han retrasado las entregas hasta la reapertura parcial tras las obras de La Bujeda.
Según el presidente de la MCT, **Juan Cascales**, la fortaleza del sistema está precisamente en combinar tres orígenes distintos, el río, el trasvase y el mar, sobre una red hidráulica construida a lo largo de ocho décadas. La desalación aporta además una garantía que no depende de la lluvia.
Hacen falta 40 hectómetros más antes de 2039
El respiro de este año no cambia la planificación. Los estudios de demanda de los municipios abastecidos indican que, de aquí a **2039**, la Mancomunidad necesitará incorporar al menos **40 hectómetros cúbicos adicionales** para atender el crecimiento previsto de población y actividad.
La respuesta pasa por más desalación. La MCT prepara la licitación del proyecto para ampliar la planta de **San Pedro del Pinatar**, que pasaría de 48 a unos 60 hectómetros cúbicos de capacidad. También estudia una nueva desaladora en el entorno de la **bahía de Mazarrón**, de entre 35 y 70 hectómetros cúbicos, con opciones para abastecer al Valle del Guadalentín, Cartagena, el Campo de Cartagena y, en uno de los escenarios, también a Murcia. Cascales se ha mostrado partidario de la alternativa de mayor capacidad.
Estas actuaciones se suman al plan de inversiones de 475 millones que la Mancomunidad tiene en marcha, con nuevas conducciones y un gran depósito en Molina de Segura, y a los retrasos que arrastran otras plantas de la cuenca, como la ampliación de la desaladora de Torrevieja.
Qué supone para la Vega del Segura
Para los vecinos de la Vega Media, el Valle de Ricote y el resto de municipios que reciben agua de la Mancomunidad, el balance confirma que el suministro urbano se sostiene sobre un equilibrio entre fuentes que cambia cada año según la lluvia. Un ejercicio húmedo en la cabecera permite reducir la factura energética de la desalación, pero uno seco obliga a recurrir de nuevo a las plantas.
La próxima referencia será la licitación del proyecto de San Pedro del Pinatar y la decisión sobre la desaladora de Mazarrón, además de la evolución de las lluvias en la cabecera del Taibilla durante el nuevo año hidrológico, que comenzó el 1 de octubre.