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Las alimentarias murcianas plantean compartir la vigilancia digital para abaratar su protección
Agrupal y el Instituto de Fomento incluyen un centro de ciberseguridad compartido en la hoja de ruta de la industria alimentaria regional, que también prevé formación especializada y pruebas de inteligencia artificial.
La **industria alimentaria de la Región de Murcia** quiere abordar en común una tarea que puede resultar costosa para cada empresa por separado: proteger sus sistemas frente a ataques informáticos. Su nueva hoja de ruta para 2027-2028 propone un **centro de ciberseguridad compartido** que, según el cálculo presentado por el sector, permitiría pasar de un coste de hasta **80.000 euros** por compañía para una solución individual a unos 5.000 euros con el modelo cooperativo. La propuesta se enmarca en los planes de un sector con peso en la economía regional.
El proyecto figura en el **Plan de acción y hoja de ruta para la industria alimentaria de la Región de Murcia 2027-2028**, elaborado por la **Agrupación de Industrias Alimentarias de Murcia, Alicante y Albacete (Agrupal)** junto al Gobierno regional, a través del **Instituto de Fomento (Info)**. Es una medida planteada para los próximos años, no un servicio que ya esté funcionando ni una tarifa aprobada para las empresas.
Ciberseguridad alimentaria en la Región de Murcia: un servicio cooperativo
La idea es reunir capacidades de **vigilancia digital** a las que las compañías puedan acceder conjuntamente. El centro se concibe con **monitorización permanente, protocolos de seguridad, formación y simulacros** para detectar amenazas, prevenirlas y responder mejor cuando se produzca un incidente. Entre los riesgos citados en la presentación están los ataques informáticos y el phishing, una modalidad de fraude basada en mensajes que tratan de obtener datos o accesos.
La diferencia entre los dos importes expuestos, 80.000 y aproximadamente **5.000 euros**, equivale a un ahorro potencial superior al 90%. Sin embargo, se trata de una **estimación del modelo propuesto**: la hoja de ruta presentada no convierte esa cifra en un precio garantizado para cualquier compañía. Tampoco fija en la información difundida una fecha de apertura del centro o las condiciones concretas para incorporarse.
El presidente de Agrupal, **Juan Antonio López Abadía**, resumió el propósito de la hoja de ruta como un plan para hacer juntos aquello que una empresa no podría asumir sola. La protección digital cobra relevancia, además, porque el sector prevé incorporar más automatización, inteligencia artificial, sistemas de trazabilidad y plataformas digitales. Cada nueva herramienta puede aportar información a la producción, pero también exige cuidar sus accesos y su funcionamiento.
La seguridad de las comunicaciones comerciales tiene otra dimensión práctica para las empresas alimentarias: distinguir las órdenes y los datos auténticos de los intentos de engaño. Una reciente estafa a proveedores de alimentación mostró las consecuencias que puede tener el fraude en la cadena de suministro. Ese caso no se presentó como causa del nuevo centro; ilustra un riesgo distinto que las compañías también deben tener presente.
Formación y relevo para cubrir vacantes
El centro digital es una de las **25 medidas agrupadas en cinco ejes** del documento. Otro eje mira a las personas que trabajarán en la industria durante los próximos años.
López Abadía señaló que la edad media de la plantilla del sector supera los **45 años** y que el **57% de las empresas** tiene dificultades para cubrir vacantes por falta de perfiles con la formación requerida.
Para afrontar ese desajuste, el plan se marca como objetivos impulsar **unos tres ciclos de FP Dual especializada hasta 2028** e incorporar a alrededor de **150 jóvenes** mediante una cantera sectorial, becas y prácticas. También contempla reforzar el aprendizaje en inteligencia artificial, automatización y robótica. Son metas anunciadas para el periodo de la hoja de ruta, no plazas de formación cuya convocatoria esté ya abierta.
López Abadía defendió que el sector debe proyectar una imagen más innovadora y atractiva para los jóvenes. Conectar esa formación con puestos reales será una parte decisiva de la propuesta: no basta con enseñar nuevas tecnologías si las empresas siguen sin encontrar los perfiles que necesitan. Las herramientas de conexión entre vacantes y currículos forman parte del contexto regional de búsqueda de empleo, aunque son una iniciativa distinta de esta hoja de ruta.
Quince pruebas de inteligencia artificial hasta 2028
El documento prevé, asimismo, **al menos 15 proyectos piloto de inteligencia artificial documentados**. Las pruebas se aplicarían a tareas concretas, como prever la demanda, gestionar existencias, organizar la cadena de suministro, anticipar necesidades de mantenimiento o detectar anomalías de calidad. Su finalidad es comprobar con resultados qué aplicaciones funcionan antes de extenderlas a más empresas.
Durante la presentación, **Anselmo Ríos Martínez**, consejero delegado de Redflexión Consultores, situó entre los objetivos de estas aplicaciones ahorrar hasta un **30% del tiempo** y reducir un **50% los recursos operativos** en los procesos donde se implanten. Son objetivos de productividad, no resultados ya alcanzados por todo el sector. La hoja de ruta combina así tres tareas para 2027 y 2028: ensayar nuevas herramientas, preparar a quienes las utilizarán y proteger los sistemas de los que dependerán.