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Solo una de cada veinte viviendas de la Región alcanza las mejores calificaciones energéticas
La estimación de Accumin Intelligence concentra siete de cada diez viviendas de la Región de Murcia en la etiqueta E. El informe distingue entre inmuebles certificados y parque total estimado.
La **eficiencia energética de las viviendas en la Región de Murcia** presenta una brecha considerable: el **94,9 % del parque residencial** se situaría entre las letras D y G, según el informe *Estado de la eficiencia energética en España 2026*, elaborado por **Accumin Intelligence**. Es una estimación del conjunto de viviendas, no el resultado de haber inspeccionado una por una todas las casas de la comunidad. El dato aporta otra dimensión al debate sobre el mercado residencial regional: además de cuántas viviendas hay disponibles, importa en qué condiciones se encuentran.
La mayor concentración aparece en la **etiqueta E**, a la que el estudio atribuye aproximadamente el **70,2 %** de las viviendas murcianas. Otro **11,1 %** estaría en la G y un 7,9 % en la F.
La letra D reúne un **5,6 %**. En el extremo de mejores resultados, la estimación asigna un 0,5 % a la A, un 2 % a la B y un 2,6 % a la C. Estas últimas categorías suman el **5,1 %** del parque regional.
Eficiencia energética de las viviendas: qué mide el 94,9 %
Para interpretar el porcentaje hay que distinguir **certificados registrados** y **parque total estimado**. Accumin parte de los certificados energéticos inscritos por las comunidades autónomas y comunicados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Después aplica un modelo estadístico para incorporar a sus cálculos las viviendas que todavía no cuentan con certificado. Por eso, el **94,9 %** no debe presentarse como el porcentaje observado directamente entre todos los hogares murcianos.
El informe ofrece una segunda cifra, referida a los inmuebles que sí tienen certificado: entre ellos, el **92,5 %** queda entre las letras D y G. La diferencia con la estimación general procede precisamente de que no se trata de la misma base de cálculo. Tampoco una letra permite conocer por sí sola el consumo real de una familia: la calificación describe características energéticas del inmueble bajo las condiciones utilizadas para evaluarlo.
La comparación nacional sitúa a la Región ligeramente por encima del conjunto de España. Accumin estima que el **94,2 % del parque residencial español** está entre D y G, siete décimas menos que en Murcia.
La etiqueta E también tiene más peso en la comunidad: **70,2 % frente al 67,3 %** de media española. Son diferencias que ayudan a dimensionar el problema, aunque no describen por igual cada edificio, barrio o tipo de vivienda.
Rehabilitar los edificios existentes, el desafío principal
El estudio pone el foco en la antigüedad del parque construido y en la limitada capacidad de la obra nueva para transformar rápidamente las cifras generales. Una promoción reciente puede incorporar soluciones constructivas que faciliten una calificación alta; sin embargo, representa solo una parte del total de viviendas.
De ahí que Accumin señale la **rehabilitación de los inmuebles existentes** como vía central para mejorar el resultado del conjunto.
Las intervenciones pueden tener alcances muy distintos. Cambiar ventanas, reforzar el aislamiento de una fachada o sustituir equipos antiguos no supone la misma obra ni ofrece idéntico resultado en todas las casas. Medidas menores, como renovar la iluminación o aprovechar mejor la luz natural, pueden reducir consumos, pero no deben confundirse con una garantía de obtener una determinada letra. Para conocer la calificación de un inmueble concreto hace falta atender a su certificado y a sus características.
Esta distinción también importa cuando se habla de ayudas. La información disponible sobre el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 recoge actuaciones de naturaleza diferente, desde la puesta en alquiler de casas vacías hasta las mejoras energéticas y de accesibilidad. **No son programas intercambiables**: conocer la letra de una vivienda no acredita por sí mismo el derecho a una subvención, cuyos requisitos y plazos dependen de la convocatoria correspondiente.
En consecuencia, las cifras publicadas este **12 de octubre** describen un reto de fondo para propietarios y comunidades de vecinos de toda la Región, pero no anuncian una obligación individual inmediata de reformar ni una nueva convocatoria abierta. El propio informe recuerda que los edificios residenciales tienen una vida útil estimada de **50 a 100 años**. La mejora del parque existente, más que su sustitución rápida por viviendas nuevas, es la cuestión que plantea este diagnóstico, en paralelo a otros problemas del acceso a la vivienda en la Región de Murcia.